El CRE de Pontevedra celebró su XIX Escuela Deportiva
Nuestro Centro de Recursos Educativos de Pontevedra ha celebrado su XIX Escuela Deportiva, con la participación de un buen número de alumnos y alumnas para verse de nuevo después de tres meses.
Por la tarde, llegó el turno del beisbol, un deporte poco habitual y que va enganchando una vez se entiende su dinámica. Para ello, se trabajaron los lanzamientos, las recepciones y los bateos, antes de disputar un pequeño juego por equipos. El grupo descubrió la importancia de ocupar bien el espacio, de animar a los compañeros y compañeras y de comunicarse entre ellos, ya que una buena coordinación entre los miembros de un mismo equipo es primordial para ganar.
Tras la merienda, las raquetas tomaron el protagonismo y, en algún momento, la frustración también; pues el volante no siempre se comporta como nosotros queremos. Aprendieron cómo escoger el que mejor se adapta a cada uno, hicieron juegos de control de pluma y raqueta, pequeños retos por parejas, como mantener el volante en el aire el mayor tiempo posible, y finalmente, los más intrépidos jugaron un minitorneo de dobles.
En un momento dado, se analizaron los distintos tipos de circo que conocemos y los roles que se pueden encontrar en cada uno de ellos. A partir de ahí, se determinó qué características destacaban en cada uno de los perfiles. Por ejemplo: los malabaristas sobresalen por su conocimiento del cuerpo, lateralidad, disociación de movimientos, lanzamientos y recepciones; los payasos y magos deben trabajar mucho su expresión corporal, agilidad de manos, mímica y dramatización. Pues todas estas cuestiones y alguna más, se pusieron en práctica el domingo a primera hora.
En una pequeña pausa de hidratación, cada uno eligió el rol que quería desenvolver en el espectáculo final y se reunieron en pequeños grupos para elaborar el espectáculo: propuesta de ideas, consenso y diseño de la función, práctica y ejecución de la idea, perfilado de la misma y como colofón una representación final muy especial.
Esta escuela deportiva no era igual para todos. Para unos, era la primera. Implicaba conocer un sitio nuevo, nuevos compañeros y compañeras, nuevas profes, todo era novedad. Y para una de las personas que estaban allí, después de muchas y muchas actividades, era su última escuela deportiva. Y estuvo llena de emociones: el saber que iba a ser la última vez que les decía “acompaña la comida con pan”, “¡qué armario ordenado!”, “¡buenos díaaaaas, es hora de levantarse!”; la última vez que se reiría de sus ocurrencias durante unas jornadas y… despedirse de nuevo, pero esta vez por mucho más tiempo, sabiendo que no estará en la siguiente Escuela Deportiva para volver a recibirlos. Por eso, todos queríamos hacerle un pequeño homenaje y aprovechamos distintos ratillos para organizarle una sorpresa.
Y la sorpresa fue ¡“El circo de Piti”! Un espectáculo para ella, hecho con humor y todo el cariño del mundo; un cartel con manos y nombres de los participantes de recuerdo, y el achuchón de cada uno de los presentes para que sea ella también la que nos eche de menos el día de mañana.
Y entre tantas emociones llegó el hasta luego, porque nosotros seguiremos reuniéndonos aquí en cada Escuela Deportiva.